La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha comunicado que ha recibido, por primera vez, una notificación de una brecha de datos personales provocada por un agente de Inteligencia Artificial (IA). Según la información facilitada por la Agencia, el agente identificó vulnerabilidades en el sistema y utilizó credenciales válidas para acceder a la plataforma, donde modificó datos personales y facturas.
Este incidente plantea una cuestión relevante para el sector asegurador: ¿puede una póliza de ciberriesgos cubrir las consecuencias de un ataque ejecutado por un agente de IA?
¿Qué póliza cubre un ataque de IA?
En principio, si la póliza no contempla una exclusión específica, la cobertura podría activarse al haberse producido un ataque cibernético, independientemente de que lo haya ejecutado una persona o un agente de IA. No obstante, la respuesta dependerá de las condiciones concretas de cada contrato.
El problema aparece cuando la definición de evento cibernético o de atacante no contempla expresamente la intervención de sistemas de IA autónomos. En estos casos, la falta de claridad en la redacción de la póliza puede generar dudas sobre el alcance de la cobertura y dificultar la interpretación de las garantías contratadas.
Esta situación recuerda al fenómeno del silent ai, que puso de manifiesto las dificultades para determinar si determinados incidentes cibernéticos estaban cubiertos por pólizas de daños materiales o responsabilidad civil que no habían sido diseñadas para contemplar expresamente estos riesgos. Con la expansión de la inteligencia artificial, el sector asegurador se enfrenta ahora a un desafío similar: muchas pólizas se redactaron antes de que estas tecnologías alcanzaran su actual nivel de desarrollo y autonomía.
El riesgo asociado a la IA, una realidad
El riesgo derivado del uso de la inteligencia artificial no se limita a una única modalidad de seguro. Puede afectar a distintas líneas de cobertura, como las pólizas de ciberriesgos, responsabilidad profesional tecnológica, responsabilidad civil profesional general o D&O (responsabilidad de administradores y directivos).
Esta dispersión plantea un reto para las aseguradoras: determinar qué riesgos están dispuestas a asumir y cómo deben delimitarse las coberturas para evitar solapamientos, vacíos de protección o interpretaciones contradictorias entre pólizas.
Delimitación de coberturas y gestión documental ante los nuevos riesgos de la IA
En este contexto, es necesario evaluar el uso que el tomador hace de la IA, el grado de autonomía de las herramientas empleadas y las posibles consecuencias de un incidente. A partir de este análisis, las compañías pueden definir de forma expresa el alcance de las garantías y establecer qué situaciones quedan cubiertas y cuáles deben excluirse.
Por ejemplo, una aseguradora podría cubrir las consecuencias de un ataque cibernético ejecutado por un tercero mediante un agente de IA y, al mismo tiempo, excluir determinados daños derivados del uso de herramientas de IA por parte del propio asegurado dentro de su infraestructura tecnológica. La delimitación dependerá de la estrategia de suscripción y de las condiciones establecidas en cada póliza.
Disponer de documentación completa y expedientes correctamente gestionados resulta fundamental para analizar cada siniestro y fundamentar las decisiones.
Intrages ayuda a las aseguradoras a afrontar esta complejidad mediante sus servicios de obtención documental, gestión de expedientes y apoyo en reclamaciones y recobros, facilitando el acceso a la información necesaria y el seguimiento de cada procedimiento. De este modo, los equipos internos pueden dedicar más recursos al análisis de los riesgos emergentes y a la toma de decisiones, mientras externalizan parte de la carga operativa asociada a su gestión.
Anticípate a los nuevos riesgos con el apoyo de Intrages
El riesgo asociado a la inteligencia artificial ya no es una hipótesis de futuro, sino una realidad que comienza a materializarse. La experiencia del silent ai demuestra que la falta de claridad en la delimitación de los riesgos puede generar incertidumbre sobre las coberturas y aumentar las controversias entre aseguradoras y asegurados.
Ante este escenario, resulta fundamental revisar las pólizas y los programas de seguros para identificar posibles lagunas de cobertura y adaptar sus condiciones a los nuevos riesgos tecnológicos. Para ello, disponer de información completa y una gestión eficiente de los expedientes puede facilitar el análisis de cada caso y el seguimiento de las gestiones asociadas.
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