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Transformación digital y siniestros: la necesaria conexión entre aseguradoras y profesionales

A priori, transformación digital y siniestros pueden percibirse como dos universos paralelos. Lo son hasta que, tras una colisión o cualquier tipo de incidente de tráfico, la gestión con aseguradoras e intermediarios legales del mismo se convierte en una odisea de llamadas, trámites, papeles y, en definitiva, excesiva burocracia.

La digitalización de las empresas españolas, aunque no está al nivel de las de nuestros socios europeos, avanza con paso firme. Especialmente las grandes ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia, además de País Vasco, Navarra y La Rioja, tienen en sus empresas a las más adelantadas de la clase: estas regiones están por encima de la media nacional, incluso de la europea, en este ámbito. Pero eso no significa que esté todo hecho.

Si algo ha demostrado la transformación digital vivida (y acelerada) durante estos últimos años es que incluso los sectores más clásicos, anquilosados o que aparentemente no podían digitalizarse, son susceptibles de avanzar en este aspecto. Y estos avances tienen, en todos los casos, unos beneficiarios directos: los usuarios.

La digitalización de trámites y gestiones, que hace unos años podía parecer una inversión innecesaria y frívola en algo que había funcionado aparentemente bien durante décadas y décadas, ha traído consigo una revolución: los usuarios, también más digitalizados y ágiles tecnológicamente conforme avanza el tiempo, agradecen y aprovechan las nuevas posibilidades que ya disfrutan en otros muchos campos.

Entre las nuevas generaciones de usuarios nativos digitales que se incorporan al grueso de clientes y la adaptación de los más veteranos a las nuevas prácticas, transformación digital y siniestros se han acercado para agilizar procesos y ofrecer un mejor servicio al usuario. La interconexión de millones de personas, empresas e intermediarios redunda en una mayor comodidad y rapidez de resolución de trámites y gestiones.

Ahora, ante el escenario de un mundo hiperconectado, sufrir un accidente de tráfico y sus consiguientes gestiones no resultará menos inconveniente, pero sí podrán evitarse incomodidades añadidas en las gestiones posteriores. Además, con una legislación que a marchas forzadas se adapta a la realidad del cambio, los procesos no son solo más ágiles, sino también más seguros. Una revolución con el usuario como gran vencedor.